Una eliminatoria tremenda que se decide por la mínima
Desde el salto inicial, los de Sito Alonso salieron con una energía arrolladora, decididos a darle la vuelta al -6 de la ida. La intensidad defensiva y el ritmo ofensivo marcaron los primeros compases, con un equipo valiente que no rehuyó el intercambio de golpes ante un rival físico y experimentado (20-19).
El segundo cuarto fue un canto al carácter universitario. Con el Palacio volcado, el UCAM encontró fluidez en ataque y logró abrir una brecha que le permitía soñar: Se marcharon al descanso con una renta de +7 (47-40).
Pero si algo define a este equipo es su capacidad de resistir. Tras el paso por vestuarios, cuando el partido se atascó y PAOK apretó, UCAM no bajó los brazos. Supo sufrir, ajustarse y mantenerse vivo en la eliminatoria en un tercer cuarto de máxima tensión (63-60).
Y entonces apareció el héroe de la noche: DeJulius. Desatado, imparable, lideró a los murcianos con una actuación descomunal, anotando desde todas las posiciones y levantando a la grada en cada acción. Llegó a firmar 38 puntos, sosteniendo a su equipo cuando más lo necesitaba.
En el último cuarto, UCAM Murcia creyó. Peleó cada balón, apretó en defensa y llegó a poner contra las cuerdas al conjunto griego. Llegó a estar 11 arriba, pero cuando parecía que lo iba a romper, el PAOK encontró acierto en finales de posesión y consiguió segundas oportunidades gracias a dominar el rebote ofensivo.
Howard Sant-Roos sacó tres tiros libres en el último segundo, pero no consiguió forzar la prórroga. Victoria final por 89-85, que no es suficiente para clasificar al UCAM Murcia, a la final de la FIBA Europe Cup.