23 Abril 2013




Amigos del baloncesto,

Siempre que hay que tomar la decisión de dejar algo que te encanta hacer y, en este caso, que ha sido tu forma de vida durante tantos años, es una decisión difícil, pero en mi caso ha llegado el momento. He decidido poner fin a mi carrera como jugador de baloncesto cuando acabe la temporada actual, en la que el próximo 26 de abril empiezo los playoffs con mi equipo, el Cáceres Patrimonio de la Humanidad.

Han sido 15 años de profesional (11 en ACB y 4 en LEB), en los que me sería difícil destacar los momentos más especiales, ya que afortunadamente han sido muchos más que momentos en los que las cosas no han ido todo lo bien que deseaba. Normalmente quedan los títulos que se hayan podido conseguir, (no han sido muchos pero sí importantes), pero en mi opinión hay otras muchas cosas que deben perdurar en la memoria de un jugador en el momento de decir adiós. Un gesto de complicidad con un compañero, una victoria importante, una buena sesión de tiro, un comentario positivo de un rival sobre tu juego... Son cosas que siempre deben recordarse y que, en mi caso, me han dado ánimos para seguir entrenando con ilusión cada día hasta casi los 36 años.

Son muchas las personas a las que tendría mucho que agradecer durante estos años -y me dejaría alguna con seguridad, así que lo iré agradeciendo personalmente, poco a poco a cada una de ellas- personas que me han ayudado a mejorar cada día. La mayoría me han enseñado mis limitaciones para saber cómo trabajar para disimularlas y estar al nivel de los demás jugadores de las ligas en que he jugado. A todos ellos les digo GRACIAS. Especialmente a todos aquellos que hicieron posible que jugase en Sta. María de los Apóstoles y Pilaristas, donde empecé; en Gijón, donde tuve mi primera experiencia profesional fuera de Madrid; en Pamesa Valencia, donde disfruté de un año inolvidable; y en Tenerife, donde viví dos años de contraste. A todos estos clubes GRACIAS.

Sería injusto por mi parte no destacar a otros tres clubes que considero claves en mi vida profesional. Son, Estudiantes, el ESTU, club al que llegué con 12 años, donde me formé como persona y jugador y al que nunca podré agradecer lo suficiente la oportunidad que me dieron de vivir de esta maravillosa profesión. Estuve 9 años en su prolífica cantera y 3 años en el ACB en los que me convertí en un estudiantil acérrimo, lo que ha hecho que mis hijos sean ya estudiantiles como los que más.

El CB MURCIA, el que considero mi segunda casa, donde estuve 6 temporadas y maduré como jugador, jugando allí mis mejores años en ACB, disfrutando de muchos minutos y responsabilidad, por los que les estoy muy agradecido.

Por último, me gustaría agradecer al CÁCERES haberme ayudado a disfrutar en un club con solera de mis dos últimos años como profesional, en los que estoy disfrutando muchísimo y se ha conseguido siempre el objetivo de la clasificación para el Playoff, en el que estoy seguro que este año vamos a dar mucha guerra con este equipo joven, con muchísimas ganas de trabajar y con jugadores y entrenadores que darán mucho que hablar en los próximos años.

Me siento bien tanto física como mentalmente para poder seguir jugando algún año más, pero siento que es el momento adecuado para empezar otra etapa en mi vida en la que espero poder disfrutar tanto como lo he hecho como jugador de baloncesto. Afortunadamente he aprovechado algo el tiempo mientras jugaba y me he formado, algo que seguro me servirá en el futuro. Uno de los pocos temas de los que sé algo es el baloncesto, así que no estaré muy alejado de este mundo. Me voy con la satisfacción de haber sido honesto en el trabajo diario, de haber disfrutado a partes iguales tanto en los entrenamientos como en los partidos y de haber sido un jugador competitivo en una liga tan exigente como la ACB.

En definitiva, gracias a todos por estos años y en especial a mi mujer SARA y mis hijos NEREA, PEDRO y GONZALO, que han sido la verdadera la clave en lo mucho o poco que he conseguido.

Un abrazo a todos
fuente

Comunicación UCAM Murcia