19 Octubre 2008

El equipo de Manolo Hussein se impuso con fuerza en el segundo cuarto y se ratificó en el tercero, de manera que el ViveMenorca, aunque intentó recuperarse en el último periodo, finalmente volvió a casa con 78-70


El Palacio de Deportes vibró el domingo en el choque que enfrentó al CB Murcia con el ViveMenorca. A pesar de que los de Ricard Casas conforman una armada muy equilibrada, no lograron frenar al conjunto murciano, que, aunque comenzó el partido algo dubitativo, aprovechó el segundo cuarto para imponerse y el tercero para reafirmarse. De este modo, los de la capital del Segura consiguieron su primera victoria en esta temporada gracias a un 78-70.

En esta ocasión, el entrenador local escogió como titulares a Chris Thomas, Pedro Robles, Taquan Dean, Chris Moss y Diego Fajardo. Por su parte, Ricard Casas se decantó por Eugene Jeter III, Marino Bazdaric, Mario Stojic, Vladimir Boisa y Bud Eley.

El encuentro comenzó dominado por el ViveMenorca. En los tres primeros minutos consiguieron hacer un parcial 2-8, aunque los murcianos supieron reaccionar a tiempo y, a pesar de que no alcanzaron a su rival, al menos evitaron que éste adquiriese una diferencia más notable en el marcador. No obstante, el conjunto local tuvo dificultades a la hora de desempeñar esta tarea, en gran parte debidas a una cuestión de mala suerte. Mientras las bolas menorquinas entraban casi sin problemas, la canasta escupía las caseras, y sólo el juego interior murciano, dominado por Moss, consiguió que los de Casas no ratificasen su superioridad, conseguida, en gran medida, gracias a un escurridizo Jeter.

Una vez entrado el segundo cuarto, cuando parecía que había que centrar las esperanzas murcianas en su juego interior, Dean sorprendió al Palacio con un triple limpio que igualó el marcador a 24. A partir de entonces, la armada recuperó la confianza. En defensa, no dio opción a que su rival robase los rebotes que le correspondían, mientras que en ataque recuperó la intensidad. Tanto que, antes de llegar a los 5 últimos minutos de la primera parte, Barnes consiguió que su equipo por fin se adelantase, por medio de un gancho. Poco después, otro de los característicos triples de Dean certificó que el Murcia había recuperado la seguridad extraviada durante el primer periodo.

A pesar de todo, el visitante no agachó la cabeza, motivo por el que hubo minutos desconcertantes, dominados por la velocidad y la carencia de acierto. No obstante, los pimentoneros recobraron la calma, aunque no les resultó una tarea sencilla. Bazdaric y Eley se convirtieron en rivales complicados; el primero, en ataque, y el segundo, en ambos aspectos, ya que, debido a sus grandes dimensiones, no le resulta complicado llegar a canasta, tanto como para anotar, como para rebotear.

Sin embargo, el Murcia mantuvo su calidad, de modo que un tiro libre de Dean, una recuperación de posesión y dos tantos de Robles situaron el marcador en 43-36.

En la segunda mitad del partido, los de Hussein conservaron la diferencia, de nuevo gracias a dos de sus jugadores más altos, Moss y Barnes, aunque, una vez más, fue la buena mano de Dean desde la línea de 6.25 la que consiguió alcanzar la diferencia de 10 y, para sorpresa de todos, la de 13 en la siguiente jugada. De este modo, se hicieron con el control absoluto del encuentro. Pero lo mejor aún estaba por llegar. Después de una polémica técnica a Hussein, aprovechada por Bazdaric para sumar 3 puntos a su marcador (3/4), llegó una fase alocada, marcada por la velocidad y la descoordinación. En ese momento, el entrenador canario estuvo acertado al tomar la decisión de sacar a pista a Marco Gaona. Con él, volvió la cordura, y con ésta, a su vez, un parcial 9-4 que dejó las cosas 65-49.

En el cuarto final, los de Casas hicieron todo lo posible por restablecer el equilibrio inicial. Su intensidad era inversamente proporcional al tiempo restante de partido. Sin embargo, los murcianos no cedieron y, aunque no derrocharon energía como en el decisivo tercer cuarto, supieron mantener una prudente distancia con su antagonista. El aspecto esencial en la remontada menorquina fue el rebote ofensivo, que, en ocasiones, les brindó oportunidades extra a la hora de anotar. Si bien, los murcianos más altos se dieron cuenta a tiempo de este hándicap. De entre ellos destacó Lamont Barnes, que dio una lección de seriedad y constancia.

También las acciones de Jeter influyeron en el resultado del parcial final (13-21). El base se la jugó en los momentos determinantes y consiguió sumar 12 tantos a su marcador en los 10 minutos finales. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para frenar a los de Hussein, que, finalmente, reafirmaron su superioridad con un 78-70.
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