El técnico en competiciones de UCAM Deportes fue uno de los ciclistas que logró acabar la ruta que recorre los Pirineos de punta a punta

08 Septiembre 2020

 

El pasado 22 de agosto dio su pistoletazo de salida la edición 2020 de la ruta Transpirenaica en bicicleta de carretera, que comprende un recorrido hecho en su mayor parte a través de los Pirineos franceses, yendo desde la playa de Llançà (Girona) hasta San Sebastián. Más de mil kilómetros que tuvieron en su parrilla de estreno a nuestro Técnico en Competiciones, José Antonio Martínez, y que solo lograron completar alrededor de la mitad de los más de 100 participantes inscritos. Él fue uno de los que se alzaron con la medalla de finisher y no podíamos perder la oportunidad de preguntarle por su más que intrépida experiencia.

Haznos un balance general de tu expedición, ¿cuál era el desafío y cómo lo vivisteis?

Teníamos siete días para llegar a San Sebastián y nosotros completamos la ruta en cinco días y una hora. Uno de los retos era que había que ser autosuficiente, no puedes tener reservados hoteles, restaurantes, ni nada por el estilo antes de iniciar la prueba.

La primera etapa, que para nosotros fue la más dura de todas, comenzó a las nueve de la noche. Había que recorrer 292 kilómetros con 6.000 y pico metros de desnivel, lo que la hacía verdaderamente complicada. Pedaleamos durante toda la noche, paramos a primera hora de la mañana a descansar y después continuamos hasta las siete de la tarde. Fueron 22 horas para superar el recorrido que, aunque subidos a la bici se quedarían en 16 o 17, se nos hicieron muy largas. Además, hubo muchos cambios de temperatura y, conforme subíamos y bajábamos altitud, teníamos que parar para abrigarnos. Sin embargo, el resto de etapas nos fueron bastante bien.

¿Teníais claro en todo momento que lo conseguiríais?

El primer día fue el único que nos generó dudas porque era el más largo, pero durante el resto de la aventura teníamos claro que lo íbamos a hacer. Es cierto que, al final, los días eran muy largos, pero nosotros lo que hicimos fue dividir las etapas. Empezábamos por la mañana y no parábamos hasta antes de comer, y desde la comida ya seguíamos hasta llegar al hotel. Esta organización nos vino muy bien.

¿Acompañaron las condiciones meteorológicas?

Nos pilló la tramontana en la salida, que son los vientos en contra que hay por la zona costera de Cataluña. Llegaron a haber rachas de 39 kilómetros por hora que casi nos tiran de la bici durante las primeras dos horas. Pero, tras ello, la verdad es que el clima nos trató bien. Como ejemplo, decir que el Tourmalet lo subimos a 32 grados a mediodía, lo que es una muy buena temperatura. Por la noche es verdad que refresca un poco, pero eso entra dentro de la normalidad.

¿Con quién fuiste y cómo surgió la idea?

Mi compañero fue un amigo de Málaga. Habíamos entrenado por separado y nos unimos para la ocasión. Al principio no sabíamos muy bien cómo plantear el verano pues, con el problema del coronavirus, no queríamos hacer carreras de un día ni meternos en eventos multitudinarios, nada de ese estilo. Entonces, buscamos una aventura distinta, algo que de verdad fuese más aventura que competición y de ahí salió la idea. Nuestro objetivo ha sido terminar, pasarlo bien y disfrutar de los puertos.

¿Qué os parecieron las ubicaciones y el recorrido? ¿Cómo fue todo a nivel de disfrute?

La verdad es que ha sido bastante chulo ver tanta naturaleza y sobre todo cotas tan altas, impresiona muchísimo. Hay sitios que realmente se disfrutan. Uno de ellos es el Tourmalet, el puerto más mítico para los ciclistas, y lugares como el Port de Balès, un puerto muy duro que en unos días subirán en el Tour de Francia. También tienen mucho encanto los pueblos por los que pasas. En nuestra ruta hicimos toda la parte de los puertos por los Pirineos franceses, que es la ruta más cuidada de carreteras y de señalización. Casi todos los puertos te marcan kilómetro a kilómetro cómo son de dureza y de desnivel. Además, existe mucho respeto para el ciclista en cuanto a dejar el metro y medio de seguridad. Está bastante bien.

Y ahora, las secuelas de la aventura. ¿Cómo has acabado físicamente?

He perdido alrededor de unos tres kilos y medio. A nivel muscular estoy bastante bien, pero aún tengo las manos dormidas, puede que de la tensión del manillar y de estar tantas horas encima de la bici. Hay que pensar que, al final, el primer día fueron alrededor de dieciséis horas montado, el segundo unas catorce, el siguiente otras catorce… y así. Pero, lo dicho, a nivel muscular acabé bastante mejor de lo que me esperaba, el descanso entre etapas se notó.