29 Junio 2020

Damián Quintero  
Buenos Aires 04/07/1984  
Karate, Katas

Hola Damián, ¿has podido regresar a tus entrenamientos en las instalaciones del Consejo Superior de Deportes en Madrid? 

Hace ya más de cuatro semanas que he vuelto al Centro de Alto Rendimiento del CSD para entrenar en Madrid. La verdad es que estoy muy contento, se hacía ya muy largo y muy pesado estar entrenando en casa. En nuestras instalaciones del CAR con todo el material, ya no solo en el tatami, sino también trabajando la parte física en el gimnasio, tenemos todas las maquinas que necesitamos para recuperar la forma de cara a las vacaciones y para ir preparando la próxima temporada, aunque todavía no tengamos un objetivo como un torneo internacional. 

Te vemos muy activo en las redes sociales. Vemos retos imposibles, entrenamientos muy divertidos… ¿Cuál ha sido el truco para no bajar el nivel de entrenamiento a pesar de la situación?

He hecho algún reto que otro por ahí y lo ha seguido bastante gente, estoy bastante contento por ello. Lo importante ha sido mantener la mente positiva y sobre todo el seguir entrenando, el continuar nosotros desde el minuto uno. Desde que nos confinaron estuvimos conectandonos por videoconferencia con el entrenador para entrenar con él, cada uno desde su casa. Creo que esta ha sido la clave, ese entrenamiento continuado durante todos los días, con casi la mitad de descanso. Pero seguíamos entrenando a buen nivel porque al principio no había cancelación o aplazamiento de Juegos ni de los torneos y después, como ya estabas instalado en esa rutina, seguíamos entrenando de cara a mantenernos y estar activos. Eso era lo importante de estar en casa, creo que lo hemos conseguido y hemos salido reforzados de esta situación que se nos ha puesto en el camino.

Eres el número 1 del ranking mundial, líder de la clasificación para Tokio y un referente indiscutible en la categoría de katas. Tokio 2020 iba a ser la primera cita olímpica de tu deporte y, obviamente, tu primera participación en unos Juegos Olímpicos. ¿Cómo viviste su aplazamiento? 

El aplazamiento de los Juegos en un primer momento sí que fue una desilusión, llevábamos mucho tiempo preparándolos. Todos sabemos que unos Juegos Olímpicos no se preparan en tres o cuatro meses. Se preparan en tres años y medio, casi cuatro. Llevábamos una trayectoria muy buena durante esta temporada y la anterior, los resultados estaban acompañando, el estado de forma era muy bueno y todo apuntaba a que íbamos a llegar en condiciones óptimas a agosto, para mi participación en los Juegos. Pero bueno, son piedras que aparecen en el camino y hay que saltarlas, hay que rodearlas... Son obstáculos que hay que destruir. Hay que ser positivos en este sentido. No voy a mentir, tuve una semanita bastante dura por esa ansiedad de pensar en si se aplazaban o se cancelaban, sobre todo pensando que era mi primera participación y que no sabemos si el kárate seguirá siendo olímpico en Paris 2024. Ahora ya estamos tranquilos y tenemos el objetivo otra vez en mente, que es un año más, y aunque parezca un tópico es un año más para mejorar y llegar en mejores condiciones si cabe para el año que viene. 

¿Cómo te evades de los rumores sobre otros posibles aplazamientos de Tokio 2020? 

En cuanto a otros rumores de aplazamiento de los Juegos, e incluso cancelación, intento ni escucharlos, ni prestarles atención. Es obvio que leemos prensa y que cada vez que sale una noticia de Tokio 2020 estamos ahí para leerla y ver de qué se trata, pero sí es verdad que intento estar tranquilo, no leer mucho ni indagar, sino esperar a ver que va pasando conforme va transcurriendo el tiempo. En principio, si hubiera otro aplazamiento no sería muy malo, lo peor sería lo que se escucha... Se habla de una posible cancelación si esto vuelve a empeorar a partir del año que viene y ahí si sería un chasco. Primero, porque ya estoy clasificado, y segundo porque, como he dicho antes, en Paris 2024 no está claro que seamos deporte olímpico. Sería un gran chasco en mi carrera deportiva el no poder participar en unos Juegos, por supuesto.

Eres uno de los grandes dominadores de los katas en los últimos tiempos. ¿Cómo gestionas la presión de ser uno de los grandes favoritos en Tokio? 

Creo que saber gestionar esa presión cuando estas arriba, en el top mundial, es parte del juego y ahí es donde entra muchas veces la cabeza, el trabajo del psicólogo. A todos nos gusta que nos digan lo guapos que somos y lo bien que trabajamos y todos esos halagos hay que recibirlos bien... Al igual que las críticas, que también hay que recibirlas bien, con respeto y simplemente centrarte en su trabajo, que es lo que intento yo cada vez que entreno, cada vez que compito, centrarme en mi mismo e ir a todos los torneos a por el oro. Creo que ese es el objetivo por el que siempre entrenamos todos los deportistas. Entonces, esa presión añadida de que eres uno de los favoritos en los Juegos Olímpicos hay que transformarla en energía positiva que te ayude, que te empuje mucho más para dar tu mejor versión en cada torneo y, en este caso, dar la mejor versión en los Juegos Olímpicos.

Sabemos que donaste material de protección en la peor fase de la pandemia al Asilo de los Ángeles en Málaga. ¿Cómo surge esta posibilidad de aportar tu granito de arena?  

Fue un día hablando con mi familia. Ellos tienen una clínica de odontología en Málaga, queríamos aportar nuestro granito de arena y hablando con mis padres decidimos aportar un poco del material que tenía mi madre en la consulta y buscamos sobre todo a la gente que estaba más desfavorecida, que necesitaba más ayuda. El caso del Asilo de los Ángeles allí en Málaga, donde tanto el personal sanitario como los pacientes tenían necesidad de materiales, fue un pequeño detalle y no hay que darle más importancia. Al final estamos aquí para ayudar a los demás, fue un detalle de mi familia hacia Málaga, en este caso hacia el asilo. Es importante estar unidos en los momentos malos, que siempre parece que estamos unidos solo en los momentos buenos. Es importante que nos ayudemos los unos a los otros.

Tienes una relación estrecha con el presidente del COE, Alejandro Blanco. ¿Cómo valoras su apoyo y el de la institución?  

Tengo la gran suerte de conocer a Alejandro Blanco desde hace muchísimos años, no solo en esta época dorada del karate en la que estamos dentro del programa olímpico, sino incluso años antes. Recuerdo una anécdota, estuvimos haciendo la presentación de un campeonato en la sede del COE y él dijo que esa era la casa de todos los deportistas españoles, no solo de los que eran deportistas o deportes olímpicos, y en ese momento nosotros no lo éramos. Fueron unas palabras que me llegaron muy adentro. Desde ahí, desde hace muchos años, hay una estrecha relación, un total respeto hacia su persona y hacia su apoyo incondicional a todos los deportistas españoles. Siempre que necesitamos algo basta con levantar el teléfono y ahí está para ayudarnos, para apoyarnos en lo que necesitamos y, tanto para él como para la institución que dirige, el Comité Olímpico Español, solo tengo palabras de agradecimiento. Todo su equipo, con Alejandro a la cabeza, siempre están muy atentos... Aunque solo sea para levantar el teléfono, llamarte y decirte, ¿qué tal estas?. A veces, solo necesitamos eso, una llamada para ver cómo van los entrenamientos, cómo nos encontramos personalmente... y eso es de agradecer. Considero de Alejandro y del COE son el apoyo incondicional y total hacia los deportistas españoles. 

¿Cuál es el sueño de Damián Quintero? 

El sueño de Damián Quintero es, obviamente, conseguir la medalla que me falta, la medalla olímpica. Por supuesto, voy a ir a Tokio 2020 a luchar por el oro, pero cualquier medalla olímpica valdría. Muy poca gente tiene esa medalla en casa y, en mi caso, sería el culminar de mi carrera deportiva y sería la joya de la corona de mi casa. También, el sueño de Damián Quintero es dejar un legado. Ya no es ser el mejor de la historia o conseguir muchos títulos, ya cuando me retire contabilizaré todas esas medallas, esas estadísticas que hace a veces la prensa... Pero lo que yo quiero es dejar el legado de un camino abierto para todos esos chicos y chicas que vienen detrás nuestra, para los que he podido ser referente o no, pero que sí haya podido ayudar a abrir un camino, a abrir unas puertas para que ellos lo tengan más fácil en su carrera deportiva. Estaré contento de dejar ese legado.