03 Agosto 2005




El control de la silla de ruedas, del balón, de la velocidad, la capacidad de tiro, son aspectos que han de trabajar con gran esfuerzo los jugadores de baloncesto en silla de ruedas.



En este deporte, no hay diferencias apenas con el baloncesto a pie: las medidas de la pista son iguales, el tiempo, la altura de la canasta, se pueden cometer pasos si no se bota el balón tras dos impulsos de la silla de ruedas, faltas personales…las diferencias no son muchas, aparte de las evidentes, y de que los equipos pueden ser mixtos… lo único que se necesita para jugar a baloncesto en silla de ruedas es mucho corazón y ganas de vencer los muros psicológicos que te impiden creer que puedes.



En el BSR la clasificación es funcional, es decir, que la capacidad de movimientos de cada jugador irá en función del tipo de lesión que tenga. Hay 8 clases de lesiones: del 1 (las más graves) al 4.5 (lesiones leves). La clasificación funcional ha permitido una integración absoluta de distintos grados de lesiones dentro de un mismo equipo de baloncesto.



Polaris World C.B. Murcia ha creado este año un equipo de baloncesto en sillas de ruedas. Es un proyecto ambicioso a nivel nacional, ya que sus 10 jugadores son profesionales (en España el resto de equipos tiene como máximo 5 o 6 jugadores profesionales, mientras que los otros miembros del equipo compiten de una manera más amateur).



Miguel Ángel Serrano, su Director Deportivo, estudió Ciencias del Deporte en Toledo y se especializó en deportes de discapacitados, realizando posteriormente un año de prácticas en el Hospital Nacional de Parapléjicos de esta misma ciudad, uno de los más importantes de esta especialidad de medicina.



Miguel Ángel Serrano, que estuvo como preparador físico y segundo entrenador, durante tres años del equipo de BSR de Toledo, nos habla de su experiencia con los minusválidos allí: Al principio están destrozados, pero cuando empiezan a bajar a las terapias deportivas, donde hay otros que pasaron por la misma angustia y que han mejorado su estado de ánimo, su capacidad y su aspecto físico, se
plantean la posibilidad de que ellos también pueden y la mayoría, de hecho, lo logra. Los minusválidos pueden hacer un montón de cosas, pero hay que hacer un pequeño esfuerzo de querer creer que pueden
.



Miguel Ángel cree que la mentalidad de la sociedad hacia la realidad de los discapacitados está en proceso de cambio que y cada vez es más solidaria, aunque piensa que aún hay mucho que mejorar: creo que debería estar más presente en la educación, sobre todo a nivel escolar, que es donde se forma el individuo. En los colegios públicos hay muy pocas actividades para ellos. Hay que concienciar desde los colegios, y más cuando está estipulado por Ley que se deben realizar actividades que los ayuden a integrarse y fomenten la solidaridad. Por ejemplo, al menos un par de veces al mes se deberían realizar clases de educación física que promovieran deportes aptos para discapacitados en los que ellos pudieran participar. Sentar en las gradas de un colegio a un chaval con minusvalía mientras los otros hacen gimnasia es un error que se puede y se debe evitar.



El director deportivo del Polaris World C.B. Murcia BSR nos cuenta que aceptó la propuesta del Club, un equipo dedicado profesionalmente a baloncesto en silla de ruedas no lo había en España. Era un proyecto muy atractivo y lo acepté sin dudarlo. ¿Mi objetivo este año? El ascenso. Hay equipo para ello.



El deporte, en cualquiera de sus modalidades, permite mejorar la calidad de vida de quienes lo practican, avanzar superándose… en el caso de las personas con capacidades diferentes se convierte en un motor que los empuja a luchar y vencer sus discapacidades.



Cuando ves por primera vez un partido de baloncesto en silla de ruedas, sorprende la velocidad que alcanzan los jugadores, la destreza en el tiro y a la hora de driblar, sorprende el altísimo nivel de compromiso con el equipo, la forma de entregarse en los entrenamientos… y sorprende también su actitud ante la vida (que nos hace replantearnos la actitud que tomamos hacia la nuestra) y ante una minusvalía que no les impide seguir evolucionando constantemente.

fuente

María Mouliaà, Polaris World C.B. Murcia