20 Febrero 2010

El base del CB Murcia intenta respetar a todo el mundo, independientemente de que se trate “del presidente de un club o del encargado de limpiar la pista”. Por este motivo, es evocado en muchas de las ciudades en las que ha jugado


Una filosofía de vida que aprendió desde muy pequeño en el Bronx, uno de los barrios con mayor identidad propia de Nueva York, en donde sus padres le introdujeron en el mundo de baloncesto “a la edad de seis años”.

Williams recuerda esa etapa de su vida con mucha emoción: “Mi infancia transcurrió feliz, recibí mucho cariño y afecto de mi entorno familiar y gracias a ello soy la persona en la que me he convertido”.

En cualquier caso, pronto se trasladó con su familia a Carolina del Norte, una de las ciudades franquicia del baloncesto. Allí, no tuvo un comienzo fácil: “Recuerdo que cuando empecé a estudiar, mucha gente me dijo que no iba a tener posibilidades de jugar”. Pero, después de militar en Atlanta Hawks (1998-1999), Seattle Supersonics (1999-2002), Boston Celtics (2002-2003), Denver Nuggets (2002-2003), Orlando Magic (2003-2004), Hornets (2003-2004) y los Lakers (2006-2007)… ¿Quién se acordará de ello en Estados Unidos?

Shammond no es amante de las excentricidades ni de los rituales previos a los partidos. Y para quien piense que lo de jugar con la cinta en la cabeza es una de esas manías made in USA, se equivoca: “Me siento verdaderamente cómodo con ella, es un complemento, algo por lo que la gente me recuerda”. Sin embargo, confiesa que cuando juega a domicilio le gusta sentarse en la grada mientras calienta el rival, para “observar cómo tiran sus jugadores”.

Además de este detalle, la cinta pimentonera que coronará su cabeza en los partidos, el americano –con pasaporte georgiano- sólo conoce una receta para explicar su impresionante trayectoria profesional: “Lo más importante es trabajar duro, estar siempre preparado para saltar a la pista, intentar jugar al máximo nivel y, por supuesto, ganar”.

Precisamente, ese carácter triunfador hace que la gente lo vea, en ocasiones, sólo como “un jugador competitivo”, por eso, le gustaría que supieran como es fuera: “En los entrenamientos me gusta hablar con los compañeros, intercambiar opiniones y aconsejar a los canteranos que entrenan con nosotros”.

Asimismo, en su tiempo libre admite que se decanta “por pensar y bailar en las discotecas”. No en vano, hay quien asegura que es un gran coreógrafo en el vestuario, algo que favorece el buen ambiente dentro de éste.

El estadounidense también se confiesa amante de las estadísticas, las valoraciones, el calendario, “porque adoro este deporte y todo lo que le rodea”. No en vano, Edu Torres se sorprendió -antes de que fuera oficialmente fichado- de que conociera la trayectoria del C.B. Murcia y sus próximos encuentros. Y es que no viene a la capital del Segura de vacaciones: “Necesitaba un nuevo reto para motivarme”, repitió el día de su presentación, además de resaltar que aterriza en “una ciudad bonita y con una climatología que invita a la práctica del baloncesto”.

Por otro lado, Williams no tiene ídolos ni admira a ningún jugador específicamente, aunque se declara seguidor de “todos aquellos que intentan superarse día a día con el trabajo”.

Y es que, el baloncesto no es sólo una serie de reglas para encestar más veces el balón que el contrario, “es una forma de expresar tu trabajo”, y aunque el futuro, al igual que en la vida, es algo incierto, “si no intentas superarte, no mejorarás como persona ni como jugador”.

Por otro lado, mucha gente desconoce que es primo del efectivo de los Boston Celtics, Kevin Garnett, con quien mantiene “una relación cordial, como la de cualquier persona con un familiar”. En cambio, lo que no es un secreto es su predilección por dos entrenadores, concretamente los que tuvo en la Universidad (David Smith) y en el instituto, ya que “ambos me dieron por primera vez el rol de líder y la oportunidad para subir de nivel”.

En el mes de abril cumplirá los 35 años en Murcia, con un gran reto por delante y metas aún por cumplir. La primera de ellas y más importante, será convertirse en “papá en junio”, y la otra, por supuesto, dejar un año más al club murciano en la liga más prestigiosa de Europa.

Por último, Williams tiene claro que cuando finalice su carrera como jugador profesional, algo que se ha planteado pues “sabemos que no puede durar toda la vida”, le gustaría “seguir vinculado con este deporte, ya sea como entrenador o de cualquier otra forma”.
fuente

Alberto Caride