05 Mayo 2009




Durante más de 10 años ha exhibido su fenomenal muñeca por todas las pistas de la ACB. No es una estrella de este deporte, su rostro no aparece en los anuncios de las grandes marcas y en su curriculum no figura el haber jugado en alguno de los llamados equipos “grandes”. Aún así, es capaz de anotar 17 puntos en un cuarto, de enchufar un triple de 8 metros en la cara de su defensor, o como hiciera el gran Vinnie Microwave Johnson en los Bad Boys de Detroit, de revolucionar cualquier partido desde el banquillo merced a su prodigiosa muñeca. Hablamos de Pedro Robles, el “microondas” del Club Baloncesto Murcia.

APRENDIZAJE EN EL “ESTU”

Con 9 años y animado por un compañero de clase, tuvo su primer contacto con el deporte de la canasta, una temprana afición que terminaría convirtiendose en su principal pasión

y en una forma de ganarse la vida. No mucho tiempo después, concretamente tres primaveras más tarde, el futuro jugador ACB ingresó en las filas de la cantera de Estudiantes. “Cuando José Asensio (actual Director General del MMT Estudiantes) me llamó para decirme que querían hacerme una prueba, no me lo podía creer”, asegura el madrileño. Curiosamente, y por cosas de la vida, ese mismo día la sección de baloncesto del Real Madrid también contactó con él con idénticas intenciones, por lo que Robles acabó realizando las pruebas con los dos equipos principales de la capital del país. Al final, el peso de la tradición de los del Ramiro de Maeztu como institución formadora de jugadores decantó la balanza hacia su lado y el actual escolta del CB Murcia comenzó así su larga andadura estudiantil. “Esos años fueron importantísimos para mí, tanto a nivel deportivo, como a nivel personal. Tuve la suerte de trabajar con muy buenos entrenadores y sólo guardo buenos recuerdos. Me dieron la oportunidad de aprender en el mejor club de cantera de España y tengo mucho que agradecerles”, recuerda Robles.

De este modo, fue pasando por cada una de las categorías inferiores del club hasta debutar el 19 de marzo de 1998 de la mano del mismísimo Pepu Hernández contra el TDK Manresa. Aquél sería el primero de los muchos partidos que jugaría con la camiseta del Estu a lo largo de sus cuatro primeras temporadas en la ACB: “Disfruté mucho en aquella época, ganamos una Copa del Rey y tuve la oportunidad de jugar minutos a pesar de ser muy joven, algo que ahora no es muy frecuente con jugadores inexpertos. Intentaba jugar sin complejos, sin pensar que el jugador que tenía enfrente lo había visto en la tele unos meses antes”. Ese desparpajo en la cancha le llevaría al año siguiente (98/99) a conseguir unos promedios más que notables de 8 puntos con unos grandes porcentajes del 54% en tiros de 2 y 46% desde la línea de 6,25 y más para un jugador de tan sólo 21 años.

Sin embargo, la llegada al club en los dos años siguientes de jugadores como Markovic, Garnett o un viejo conocido de la afición madrileña como Juan Aísa, impidió que Robles refrendara la cota de buen juego mostrada en la que hasta entonces había sido su mejor temporada a nivel individual en Estudiantes. De este modo, en la liga 2001-02 el escolta decidió cambiar de aires y fichó por el Gijón Baloncesto. Se cerraba así su ciclo en el club estudiantil y comenzaba su larga travesía por varios equipos de la ACB.

GIJÓN, VALENCIA Y TENERIFE

“Fue una temporada de contrastes. Era mi primer equipo después de Estudiantes y creo que acerté plenamente en ir allí. Hacíamos un buen baloncesto, pero éramos el equipo más joven de la liga y debido a eso perdimos muchos partidos igualados”, admite Robles. En efecto, aquel año el club asturiano acabaría descendiendo, aún teniendo en cuenta el esfuerzo de un Robles que cuajó una gran campaña (11 puntos, 43% en tiros de 2 y 87% en tiros libres), siendo titular en la mayoría de los choques.

No obstante, sus buenas actuaciones con el Gijón Baloncesto no pasaron desapercibidas para el resto de conjuntos de la liga, por lo que en la 2002-2003, el Pamesa decidía hacerse con los servicios del jugador madrileño. “Formar parte de ese equipo es algo que nunca olvidaré, ya que compartía vestuario con jugadores de primer nivel europeo como Dejan Tomasevic o Fabricio Oberto. Fue uno de los mejores años en la historia del Pamesa”, asevera. Y no le falta razón, puesto que, dirigidos por Paco Olmos, el club taronja se proclamaría subcampeón de la Liga ACB contra un Barça estelar de la Triple Corona y alcanzaría la gloria en la Copa ULEB frente al Novo Mesto de Eslovenia, un triunfo que recuerda con bastante cariño, pues “fue algo muy especial, ya que se trataba de una competición europea. Tuvimos unos playoffs muy duros contra equipos de nivel y creo que jugué bastante bien durante todas las eliminatorias”.

A pesar de su buen juego en la ULEB, Robles no dispuso de muchos minutos en la competición doméstica con los que poder desmostrar su valía como jugador (sí le dio tiempo a mostrar algunos destellos de su calidad en el lanzamiento exterior: 42% tras 33 partidos jugados), y finalmente el Pamesa optó por no renovar al escolta, el cual acabaria recalando en el Unelco Tenerife en la temporada siguiente.

En Tenerife estuvo a punto de tomar parte en la Copa del Rey y en los playoffs de la liga 2003-2004 en un muy buen campeonato del equipo insular, a pesar de ser un recién ascendido, tal y como resalta él mismo: “Se formó un equipo con muchos jugadores nacionales, muchos de los cuales habían conseguido el ascenso la temporada anterior, y se hizo una gran temporada”. Las cosas no fueron tan bien al siguiente año. La directiva decidió renovar la plantilla y fichar varias nuevas caras, lo que a la postre significaría un gran error, ya que el equipo terminaría por bajar a la LEB después de exhibir una mala imagen en muchos momentos de la temporada. Por su parte, Robles tampoco destacó entre la mediocridad del conjunto tinerfeño y su acierto se resintió en comparación con campeonatos anteriores.

MURCIA, MEJOR QUE NUNCA

“Llegué a Murcia después de una mala temporada en Tenerife buscando reencontrarme y recuperar la confianza, por lo que no me importó en absoluto que el equipo estuviese en LEB, ya que considero a ésta una competición bastante exigente. Mi intención era dar un paso para atrás para luego dar dos hacia adelante”, señala. Así explica el madrileño su decisión de jugar con el CB Murcia en la LEB Oro 2004-2005 tras la mala experiencia en su año precedente con el Unelco Tenerife. Y bien que lo consiguió. En su primer año en el equipo de la Capital del Segura volvió a relucir la mejor versión del chaval que con 9 años probara con Estudiantes y Real Madrid, y tras un campeonato excelente por parte de toda la plantilla, al final se logró el tan deseado ascenso: “Éramos amigos jugando al baloncesto e hicimos un gran final de liga, ganando el quinto partido de playoff en el mismo campo del CAI. El ascenso con el CB Murcia es unos de los momentos de mi carrera que más me gusta rememorar”. Le costó, eso sí, un pequeño disgusto: Su mujer, Sara, dio a luz mientras se disputaba el cuarto partido de la eliminatoria y Pedro no pudo conocer a su segundo hijo recién nacido hasta después del último y decisivo choque entre maños y murcianos, puesto que ella se encontraba hospitalizada en su ciudad natal, León. Todo un ejemplo de profesionalidad, sin duda.

Ahora, tres años después, Robles todavía sigue siendo una pieza importante en el equipo murciano, aportando un flujo de anotación y de tiro exterior desde el banquillo indispensable para las aspiraciones de permanencia del club. Lógicamente, su gran trabajo en la cancha durante este tiempo no ha pasado desapercibido para los aficionados, los cuales consideran al escolta uno de los principales referentes del CB Murcia, además de valorar el hecho de que es el único jugador que permanece en la plantilla desde el mencionado ascenso frente al CAI Zaragoza. “Se agradece que la gente reconozca tu labor. Eso te anima a seguir trabajando, aunque también soy consciente de que no le puedes gustar a todo el mundo”, reflexiona.

Un rol, el suyo, con el que se muestra muy contento: “Estoy muy satisfecho. Creo que el entrenador confía en mí, sabe lo que puedo dar e intento aprovechar al máximo los minutos de que dispongo”. Por otro lado, admite que se considera mucho mejor jugador que cuando llegó a Murcia, “más maduro y con más experiencia”, pero que todavía y pese a su veteranía, le faltan muchas cosas por perfeccionar: “No me considero ningún fenómeno de la canasta, así que para poder jugar a un buen nivel, no queda otra que estudiarse a uno mismo para saber en qué fallas y qué hacer para mejorarlo”. Para ello, Robles no duda en consultar toda clase de información y estadísticas sobre si mismo o su equipo, e incluso, actualmente se encuentra cursando el II nivel de Entrenador de Baloncesto.

Aún así, hay una parte de su juego que dificilmente se podría desarrollar más. Se trata, por supuesto, del tiro. Admirador de grandes killers como Herreros (“Cuando empecé en la ACB, era el mejor jugador en mi posición con diferencia”) o Xavi Fernández (“Me gustaba por su inteligencia y por como sacaba partido a cada fundamento”), afirma sin dudarlo que, para él, la base para el éxito de todo tirador es la práctica. “Tengo muy claro que el tiro tiene parte de talento, pero, sobre todo, una parte muy importante de trabajo. Con las prácticas que se hacen en los entrenamientos de equipo no llega para ser un tirador fiable en la ACB. Como muchos otros jugadores, me he pasado muchas horas practicando tiro por mi cuenta, mejorando la mecánica, la velocidad de ejecución, la velocidad en los lanzamientos tras bloqueo indirecto, etc”, expone. Claro está, que un auténtico francontirador como los de su especie, no sólo debe ser excelso en esa área, sino también saber crearse el espacio o el momento adecuado para armar el brazo. Por suerte para el CB Murcia y sus seguidores, ver a Robles jugar es presenciar un clinic contínuo sobre cómo moverse por la pista, pasar limpiamente los bloqueos o buscarse su propio tiro. Cabe subrayar su mortífero lanzamiento de 5 metros tras amagar, pues la plasticidad y velocidad con las que desarrolla esta jugada son un valor añadido a una acción que goza de una efectividad bastante alta para pesar del rival.

Una efectividad que intentará ser mermada, como es natural, por los jugadores del CAI Zaragoza en la próxima y última jornada de competición. Paradójicamente, y tres años después del ascenso murciano, CB Murcia y CAI volverán a verse las caras en un enfrentamiento agónico que resulta vital para ambos conjuntos y cuyo desenlace mandará a la LEB Oro a uno de los dos. Para el escolta no hay duda de qué equipo permanecerá en la mejor liga del continente: “Tengo total confianza en que nos vamos a salvar. Hemos llegado en un buen momento de juego y con mucha confianza al final de temporada”. Efectivamente, su cabeza no parece estar concentrada en otra cosa que no sea la salvación, por lo que, al ser preguntado por su futuro, repite una vez más: “Haré lo que sea para que esta ciudad tenga baloncesto ACB la próxima temporada. Una vez conseguido esto, me veo jugando muchos años más, ya que físicamente me encuentro muy bien”.

Sin duda, sería una buena noticia para su equipo y para el resto de aficionados al baloncesto, al igual que un bonito colofón a una carrera con la que Pedro Jerónimo Robles Rey, más conocido como Perico Robles, se encuentra más que satisfecho: “El baloncesto me encanta y tengo mucha suerte de poder dedicarme a lo que más me gusta. No creo que esté en disposición de quejarme. Muchos amigos míos con posibilidades de jugar en ACB se han quedado en el camino por diferentes circunstancias y yo llevo 10 años en la mejor liga de Europa”.

En realidad, después de tantos y tantos partidos su única espina clavada es el hecho de que su padre no llegara a verle jugar como profesional: “Era una bellísima persona y mi modelo a seguir. Se hinchó a trabajar para que a sus hijos no les faltase de nada y todo lo hacía con una sonrisa. No hay un solo día que no me acuerde de lo feliz que sería viendo lo que he conseguido”. Probablemente, de él heredara su visión de la vida, eminentemente práctica y optimista, y de la que su forma de gozar con el balón de caucho es un claro reflejo: “Creo que las personas tendemos a complicarnos la vida sin necesidad y que muchas veces todo es más sencillo de lo que parece. Lo único que hay que hacer es intentar disfrutar con lo que uno hace e intentar ser feliz con lo que se es y con lo que se tiene”.
fuente

José Carlos Sánchez Zamora