08 Febrero 2009

Poco pudieron hacer los de Hussein ante su rival, que hizo gala de una buena distribución del juego y unos jugadores muy compenetrados, que volvieron a Cataluña con 56-65


El partido del domingo resultó realmente complicado para el CB Murcia. Los jugadores del Ricoh Manresa asumieron sus respectivos roles, por un lado, y, por otro, la filosofía de su entrenador. Gracias a ello, desarrollaron un juego inteligente y bien distribuido; dinámico, que no precipitado, en el ataque, y realmente veloz a la hora del contragolpe. El local estuvo a la altura de las circunstancias hasta el tercer cuarto, cuando los catalanes rebasaron la barrera de los diez tantos de diferencia, momento en el que el partido quedó decidido.

El cinco inicial de Jaume Ponsarnau estuvo compuesto por Javi Rodríguez, Jordi Grimau, Javier Bulfoni, Josh Asselin y Serge Ibaka. El de Hussein, por su parte, fue conformado por Chris Thomas, Taquan Dean, Donatas Slanina, Chris Moss y Diego Fajardo.

El CB Murcia, en los momentos iniciales de la lucha, pecó de un exceso de velocidad, sobre todo en ataque, con lanzamientos algo precipitados. En defensa, los jugadores interiores presionaron desde el inicio y, no obstante, no fueron capaces de frenar a su rival en dos fuertes contraataques que lo situaron con una ventaja de cinco tantos.

Slanina devolvió la confianza a su equipo cuando, en el minuto 5, anotó un triple limpio que acercó los marcadores de ambos conjuntos. Sólo bastó otro tiro de tres de Thomas para, definitivamente, adquirir una ligera superioridad, que se perpetuó hasta el final del cuarto.

Aunque el segundo periodo siguió en una línea muy igualada y ambos conjuntos se iban turnando la posición adelantada en el marcador, el ataque del Manresa era más decidido, lo que le hizo hacerse con una ventaja que ya mantendría hasta el final del choque. De las filas murcianas destacó más el ámbito defensivo, liderado por Lamont Barnes, que captó cinco rebotes y puso dos tapones, a pesar de lo complicado que resultaba el uno contra uno con Ibaka.

La presión venció en el tercer cuarto, cuando el CB Murcia salió a pista con un ritmo extremadamente acelerado, que dio oportunidad a su antagonista para situarse, en menos de dos minutos, 34-43. El tiempo muerto de Hussein sirvió para calmar algo los ánimos, pero no lo suficiente. En el minuto 25 de partido, Asselin superó la barrera de los diez puntos de ventaja mediante un triple. Ese momento decidió el partido. Los interiores de Ponsarnau siguieron elaborando una defensa fuerte y compenetrada, imposible de rebasar, hasta para los más altos de Hussein. Mientras, los exteriores, liderados por Bulfoni, se encargaron de seguir sumando puntos.

En el último periodo, se partía de un 42-55, por lo que, obviamente, el grupo de casa lo tenía complicado. Aún así, luchó por cambiar las tornas, pero su rival no le dio tregua, por lo que, finalmente, el marcador quedó 56-65.
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