02 Noviembre 2008

Aunque la primera mitad del partido resultó relativamente igualada, durante la segunda, el CB Murcia poco pudo hacer ante el conjunto malagueño, que se impuso por un fulminante 65-90


Aunque el CB Murcia estuvo a la altura de las circunstancias durante la primera parte del encuentro vivido este domingo, no pudo contener a su rival, el Unicaja, a lo largo de la segunda mitad. La armada malagueña demostró su superioridad y dejó patente el porqué de su liderazgo en la clasificación ACB con un contundente resultado, 65-90.

Los baloncestistas con los que Manolo Hussein decidió comenzar el encuentro fueron Chris Thomas, Taquan Dean, Ivan Opacak, Chris Moss y Diego Fajardo. En el caso del Unicaja, Aito García Reneses escogió a Carlos Cabezas, Jiri Welsch, Thomas Kelati, Marcus Haislip y Robert Archibald. Una vez estos cincos iniciales salieron a pista, se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Lola Páez, esposa del periodista de Fernando Vera y, a su vez, tía del también comunicador José Antonio Vera.

La superioridad del líder se hizo tangible desde los primeros segundos de partido. Y es que, en apenas 5 minutos, consiguieron hacer un parcial 4-12 gracias a un juego intenso y compenetrado, tanto en defensa como en ataque. Ya parecía que los murcianos iban a ir arrastrándose durante todo el choque cuando, a 4:33, Dean anotó un triple que resultó como una inyección de adrenalina para sus compañeros de equipo, y todo lo contrario para los malagueños, que, inesperadamente, comenzaron a fallar. De este modo, el conjunto local se dispuso a acortar distancias, y, aunque no logró igualar a su adversario, sí consiguió pisarle los talones hasta tal punto que, a 2 minutos del final del cuarto, se puso 11-12 gracias, de nuevo, al citado americano. Fue muy importante en la remontada el rebote, aspecto liderado en el Murcia por Moss, que se hizo con siete. Sin embargo, los de Hussein no consiguieron superar su marca hasta el segundo periodo, ya que, de nuevo, el Unicaja dejó patente el porqué de su liderazgo con un parcial 0-8, finalizado con un robo y posterior mate de Cook, que dejó el marcador 11-18.

El segundo cuarto comenzó con otro aire. Thomas lo inició con un fundamental 2+1. Desde entonces, el proceso de remontada fue duro y se alargó demasiado, ya que, por mucho que lo intentasen, los de García Reneses siempre conseguían mantener una distancia de rigor.

Fue a partir del minuto 5 del cuarto cuando el partido se puso realmente interesante, ya que las grandes jugadas se sucedieron sin paréntesis alguno. Todo comenzó con un triple de Robles que puso el marcador 21-24. El 21-26 llegó en la siguiente jugada con un mate de Ndong. La distancia fue reestablecida con otro mate de Barnes, que fue seguido de uno más de Thomas, después de un pertinente robo de Fajardo. Posteriormente, el 25-26 se convirtió en un 25-28 después de una jugada de Haislip. Y, finalmente, fue en la siguiente cuando llegó el esperado empate, a 28, gracias a un triple de Bogdanovic.

El ambiente siguió igualado hasta que se alcanzó el 30-30. Entonces llegó el momento clave de la lucha. Si los de Hussein hubiesen sabido ponerse por delante y conseguir una pequeña distancia con respecto a su rival, otro gallo habría cantado. Sin embargo, no fue así, ya que el equipo malagueño volvió a desplegar su juego arrollador e hizo un parcial 0-13, que le hizo llegar al descanso 30-43.

Este último parcial hizo que los visitantes comenzaran la segunda parte con una holgada ventaja, que aprovecharon en su favor. Si algo hubo de igualado en la primera mitad, esta última fue todo lo contrario. Ni siquiera la lucha de Fajardo consiguió impedir que, en cuestión minutos, los malagueños alcanzasen los 20 de diferencia. Y es que el Unicaja no acusó cansancio alguno y resultó claramente superior en todos los aspectos del juego. Sí que es cierto que ambos se hicieron con el mismo número de rebotes, siete en total (cuatro defensivos y tres ofensivos), pero también es verdad que los rechaces malagueños fueron más oportunos y, obviamente, mejor aprovechados que los murcianos. En cuanto al ataque, 15-26. Y sobran las palabras.

En el cuarto final, los de Aito García no tenían más que mantener constante esa diferencia. Y eso hicieron. Aunque ambos conjuntos anotaron prácticamente los mismos puntos y no hubo un gran contraste entre rebotes de unos y otros, ese espacio que el Unicaja se había ganado a lo largo del final del segundo periodo y durante todo el tercero le permitió poder salir a pista sin agobios, desarrollando un juego bonito y relajado. A 3:42 del final del partido, los visitantes alcanzaron los 30 puntos de diferencia con un 54-84. Sumaban y seguían. Ante esto, el Palacio de Deportes comenzó a aplaudir cada punto, cada rebote y cada recuperación pimentonera como si fuera definitiva. Pero, evidentemente, esto no fue suficiente.

La calidad de la armada malagueña se manifestó hasta el mismo final del partido. Todos sus jugadores tuvieron algo que decir en ambos aspectos del juego, por tanto, por un lado, las posibilidades de rotación eran inmensas, y por otro, puntos y valoraciones se repartieron bastante equitativamente. Sin embargo, en las filas murcianas fue claramente apreciable que el director de juego Chris Thomas tiraba del carro. Sus compañeros le seguían como podían, pero, frente a un rival de estas características, eso es poco.

Finalmente el Unicaja cerró el marcador con 65-90.
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Crónica y estadísticas