25 Abril 2008

El técnico del Polaris World C.B. Murcia advierte que su rival cuenta con una plantilla larga, en la que “últimamente es Albert Oliver el que les saca las castañas del fuego”


Manolo, ¿cómo gestiona un entrenador la cabeza de sus jugadores para que éstos jueguen sin tener en cuenta que el objetivo prácticamente está cumplido?
Mi intención a lo largo de la semana ha sido intentar transmitir la tensión suficiente para que entendamos que mientras las matemáticas no digan lo contrario, el objetivo realmente no está cumplido. Al margen, yo creo que esas posibilidades que a todo el mundo le parecen que son de carambolas, que son inverosímiles y que no se pueden dar… yo sí creo que realmente se puedan dar. Entonces, lo único que nos queda a nosotros para dilucidar cualquier tipo de dudas es ganar. Yo creo que el otro día en Manresa, posiblemente y yo concretamente estaba muy enfadado porque no vi la tensión suficiente en el equipo, así que espero que no cometamos el mismo error, porque aunque todo el mundo dice que esa carambola de cinco equipos o cuatro es muy complicado que se dé, la situación es que se puede dar. Y lo que no podemos permitir nosotros es que se dé. La única manera que tenemos de evitarlo, dependiendo de nosotros mismos, es ganar un partido, porque ganándolo nosotros estaremos salvados. Entonces, ése es el mensaje que tenemos que dar y lo que tiene que tener claro el jugador en la pista. ¿Qué si lo he sabido transmitir? No lo sé, porque la mente del jugador muchas veces es una incógnita. Mientras a mi no me digan las matemáticas que somos equipo ACB definitivamente para el próximo año, nuestra obligación es seguir manteniendo esa tensión, que es lo que hemos intentado hacer esta semana durante los entrenamientos, que la verdad es que no han ido mal, por lo menos hasta el día de hoy y eso espero que se traduzca en la pista.

¿Cómo se ha desarrollado el trabajo semanal?
Bueno, ciertamente también es verdad que hemos cambiado algunas cosas, hemos reducido también un poco el volumen de los entrenamientos en cuanto al efecto de la intensidad y la frescura con las que el jugador afronta el día a día. En ese sentido, yo he visto al jugador más fresco. Igual hemos entrenado una sesión diaria, pero el jugador ha trabajado con más intensidad. He visto más energía y sobre todo, he visto un nivel superior en el entrenamiento, lógico por otra parte, por quitar volumen en el entrenamiento. También lo que hemos querido es despejar un poco las cabezas, el no estar todo el día viéndonos mañana y tarde, porque a lo mejor eso también nos desahoga un poco mentalmente de estar viéndonos siempre las mismas caras seis horas al día, pero por otra parte también hace que cuando vienes a entrenar, cojas el entrenamiento con un poco más de ganas, porque realmente tienes una sesión diaria. Por ahí es por donde espero que nos limpiemos durante estos días, para que cuando llegue el domingo compitamos a un gran nivel, porque a mi me volvería a poner histérico si veo que el equipo no compite como debe hacerlo. Creo que independientemente de todo, tanto si el objetivo está o no conseguido, yo soy un deportista y no me gusta hacer el ridículo en la pista, porque ni me pagan para que lo haga ni trabajo para hacerlo. Entonces, para eso me quedo en mi casa, de verdad, porque yo en mi casa me dedico a otra cosa. Espero que los jugadores piensen lo mismo que yo, porque no se puede ir a la pista a competir como lo hicimos el otro día, independientemente de lo que haya en juego de por medio. Hay un tema de dignidad y respeto en primer lugar hacia ti mismo, no hacia nadie. No hablo ni del público, ni de los periodistas… sino de ti mismo, hacia tu profesión, hacia aquello que te gusta… Entonces, nosotros –independientemente de lo que pase el sábado con Granada y Estudiantes- tenemos que salir el domingo aquí a comernos a Pamesa. Nuestro objetivo tiene que ser ganar a Pamesa.

¿Crees que tus jugadores piensan ya en el futuro?
Puede ocurrir, realmente son connotaciones que son difíciles. Primero que yo pueda vislumbrar y luego que yo pueda controlar, es decir, yo no puedo estar metido en la cabeza de los jugadores sabiendo en qué están pensando, si ya en la recta final de la temporada por si alguno acaba contrato, si está pensando o no está pensando… primero es difícil que yo tenga una certeza de que eso está ocurriendo y luego, es difícil si ocurre que yo lo pueda controlar, porque eso pertenece al ámbito privado y personal del jugador. Es muy complicado que yo pueda controlar eso, pero es que tampoco quiero controlarlo. Lo único que le pido al jugador es que así como el club le paga hasta final de mayo, que él trabaje hasta final de mayo… es lo único que le pido y es así de simple.

Es éste un momento en el que también hay que disfrutar, ¿no?
Sí, yo creo que sí y de hecho ésta era mi idea del partido de la semana pasada en Manresa. Yo creo que éste es un momento en el que ya no hay una carga emocional tan intensa como para que te atenace a la hora de jugar, sino que deberías de jugar mucho más liberado. El componente lúdico del juego debería salir más que nunca y por eso espero y confío en que lo hagamos el domingo, porque a día de hoy no me puedo quejar de los entrenamientos de la semana ni del nivel físico que ha habido ni del nivel de intensidad. Ahora sí me gustaría que compitiésemos como entrenamos. Realmente hemos entrenado bien, nos hemos pegado entre nosotros, hemos estado duro entre nosotros… y me gustaría que lo hiciésemos el domingo.

Kammerichs ha destacado al dúo Douglas y Williams. ¿Piensas como él?
Sí, son jugadores que absorben mucho juego, que crean mucho juego, es decir, que dan mucho juego a los demás y que alguno de ellos no juegue bien, pues siempre es una ventaja. El último día ni Williams ni Douglas jugaron bien en Vitoria y realmente perdieron de una manera clara, sobre todo en el último cuarto. Son jugadores desequilibrantes, por su capacidad para anotar y también por su capacidad para crear. Estoy hablando sobre todo de Williams, que es un poco el que le marca la pauta. Pero luego hay otros jugadores que son también muy difíciles de controlar. Nadie habla de Albert Oliver y últimamente el que le saca las castañas del fuego al equipo es Albert Oliver. Todo el mundo habla de Williams y Douglas y los minutos de calidad de un segundo base como Albert Oliver, que en cualquier otro equipo de la liga sería un primer base, y para mi el que le da el nivel de calidad en esos momentos es él. Por ejemplo Milojevic no está como en la primera vuelta. Yo no centraría solamente la atención en ellos dos, porque sería más fácil decir entonces, los controlo y ya está. Pero no es así, porque además creo que tienen –a parte de a éstos- a jugadores de un grandísimo nivel. Entonces, no cabe duda de que nuestra intención tiene que ser que la capacidad de producción de algunos de estos dos jugadores disminuya, pero que luego ellos tienen muchas rotaciones y jugadores muy importantes.
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Polaris World C.B. Murcia