17 Enero 2008

En su debut en División de Honor BSR, espera seguir con su mejoría para llegar a lo más alto


José Antonio Carmona Lidón (Elche, 1985), poseía una pequeña empresa de fontanería junto a su hermano, en la que tenían además a su cargo a tres empleados. Hace poco más de 2 años, después de la cena de Navidad con sus trabajadores, la vida le jugó una mala pasada, ya que recibió un balazo en su médula espinal, que le dejó sin sensibilidad y movilidad, de cintura para abajo, teniendo que depender desde entonces de una silla de ruedas.

Antes de este indeseable suceso, José Antonio vivía con sus padres en El Raal, lugar en el que sigue residiendo actualmente. Como a cualquier joven de su edad, le gustaba salir de marcha con sus amigos, hacer deporte - concretamente fútbol sala - o jugar con su videoconsola.

Confiesa que los primeros meses con la discapacidad “fueron durísimos, me tiré 6 meses en el Hospital de Toledo, sin salir de allí. Lo pasé muy mal, la verdad. Hasta que no te acostumbras y medio lo aceptas, porque nunca terminas de aceptarlo del todo, anímicamente te vienes abajo con mucha frecuencia”.

Este verano pasado, gracias a la llamada del Fundación Polaris World BSR, Carmona comenzó a entrenar con la plantilla, abriéndose un nuevo abanico de posibilidades para él: “He mejorado en el aspecto físico mucho desde entonces, así como anímicamente. Me ayuda mucho para desconectar y olvidarme un poco de la discapacidad que sufro, porque me lo paso muy bien y disfruto mucho con el baloncesto. Quiero seguir aprendiendo y llegar lo más lejos posible”. Su mayor sueño como jugador, sería conquistar este año, o los sucesivos, la Copa de Europa de clubes con Polaris World, competición que disputará el conjunto murciano a partir de Marzo de 2008, en Francia.

El número 10 polarista se siente enormemente agradecido a Polaris World por su encomiable apoyo al baloncesto en silla de ruedas: “Si no fuera por ellos, yo por ejemplo, no habría podido empezar a jugar al baloncesto, puesto que yo vivo en la Región y no me hubiera desplazado fuera. Muchas empresas deberían fijarse en ésta y apoyar, ya sea al baloncesto o a cualquier otro deporte para discapacitados”.

Debido al tipo de lesión que sufre, José Antonio se siente identificado con sus compañeros de equipo, Dani Rodríguez y Francis Sánchez, de los cuales intenta aprender continuamente. Por su nivel competitivo en la cancha, afirma que “Diego de Paz, del ONCE de Sevilla, es uno de los mejores jugadores que he tenido la oportunidad de ver, sobre todo por su gran lanzamiento a canasta”.

A pesar del comienzo titubeante en la competición por parte del equipo murciano, con la entrada del nuevo año, Carmona se siente totalmente optimista con los partidos que restan hasta el final de temporada: “A partir de ahora, estoy convencido de que vamos a subir como la espuma. Estaremos arriba al final de la temporada”.

La falta de experiencia de José Antonio no es un impedimento para él, ya que a pesar de ser consciente de sus debilidades dentro de la cancha, cree que éstas pueden ser sustituidas perfectamente, con su gran capacidad de trabajo y superación: “Entrenamos a diario y muy duro, lo que me permite poder mejorar y superarme de una forma más rápida”.

En el poco tiempo que lleva enrolado en las filas del Fundación Polaris Word BSR, reconoce sentirse como en casa, tanto con los compañeros, como con el cuerpo técnico: “Me llevo muy bien con todos, somos una piña. Hemos salido en varias ocasiones de marcha, a comer... Incluso estas navidades me fui con Iván Toscano a Granada, a casa de unos compañeros, y lo pasamos de maravilla”.

A pesar de lo que le ha cambiado la vida en los dos últimos años, el debutante polarista es de la opinión de que la esperanza es lo último que se pierde, ya que la ciencia avanza mucho y rápido, aunque: “No hay que obsesionarse, porque entonces no disfrutas de la vida”. Mientras tanto, espera ayudar al Fundación Polaris World BSR a conseguir grandes logros deportivos.
fuente

Polaris World C.B. Murcia