12 Diciembre 2007

El base malagueño confía en repetir la gran segunda vuelta de la campaña pasada, que les llevó al Subcampeonato liguero


El número ‘12’ del Fundación Polaris World BSR nació en Vélez, Málaga (12/09/84). A la edad de 11 años y en una ortopedia, el que era entrenador del equipo de baloncesto de su ciudad, le animó a probar esta espectacular modalidad deportiva. Y así lo hizo, hasta que a los 14 le llegó el momento en el que ya le tramitaron la ficha federativa y pudo comenzar a competir de modo oficial. “El principio es difícil, porque no sabía cómo usar una silla de ruedas, porque no la necesito para mi vida normal, ya que afortunadamente puedo andar, pero al final te acaba gustando mucho”, comenta Romero, mientras asegura haberse interesado por otros deportes, que incluso practicó, tales como “el fútbol, tenis, con cierta limitación por la discapacidad, pero que intentaba”.

Debutó en la División de Honor BSR con sólo 16 años, y entre el Fundación Polaris World y el equipo de su tierra, el Alce Amivel Vélez-Málaga, atesora en la máxima categoría del baloncesto nacional siete temporadas, contando la presente en juego, y teniendo en cuenta que acaba de cumplir 23 años. De esta forma, nos encontramos ante un jugador consagrado, pero a la vez muy joven, capaz de evolucionar mucho en su nivel de juego y aportar más a su equipo, en todos los aspectos: físico, técnico-táctico y psicológico. A pesar del difícil arranque liguero de los murcianos, el malagueño cree que el Fundación Polaris World BSR se encontrará al final de la campaña arriba en la clasificación, porque “estamos trabajando muy duro esta temporada”.

El optimismo que transmite no cae en saco roto, pues ya sabe lo que es conseguir logros importantes con los dos equipos en los que ha militado. Primero, cuando ascendió a la máxima categoría con el Amivel y más tarde, con el Fundación Polaris World BSR. Además, este último ascenso de forma magistral, pues finalizaron el curso invictos. Tampoco hay que olvidar el subcampeonato liguero en División de Honor de la temporada pasada, del que recuerda que “también tuvimos un inicio difícil de liga, pero a mitad de campaña empezamos a jugar muy buen baloncesto y al final, por pequeños detalles, no pudimos llevarnos el campeonato. Confío que esta temporada suceda lo mismo y comencemos a remontar. Vamos a luchar todos para conseguirlo, ya que el grupo humano en el vestuario, está muy unido y es fuerte”. Asegura, por otra parte, que su mayor sueño como jugador de baloncesto sería “ser campeón de Europa alguna vez con el Fundación Polaris World BSR”.

Apenas superada la mayoría de edad, debutó con la selección española Sub 22, con la que puede presumir de haber conseguido una medalla de bronce en el Europeo de Bélgica en el 2004 y otra de oro en Turquía’2006, todo un hito en el BSR español. “Le ganamos la final a una potente Inglaterra, a años luz de España en aquellos momentos, en cuanto a recursos se refiere, e hicimos el más difícil todavía, proclamándonos Campeones de Europa. Fue algo que no se puede expresar fácilmente con palabras, porque fue muy emocionante”, rememora el efectivo de Carrión. Le encantaría, como a cualquier otro deportista de elite, intervenir con la absoluta, por lo que su mayor reto sería “jugar una Paraolimpiada y ganar una medalla con España”. El malagueño cree que nuestro país está retrasado con respecto a otras potencias, pero que también se está avanzando bastante y cada vez se toma más en serio este gran deporte.

En sus tres años de estancia en el Fundación Polaris World BSR, el base andaluz ha podido tomar ya buena nota del estilo de vida y las costumbres de la capital murciana: “Me gusta bastante, se parece mucho a Málaga, no es excesivamente grande, pero es muy cómoda, porque lo tiene todo. En cuanto al tema de la discapacidad, aunque, como ya he dicho, España está detrás de algunos países, Murcia está a la cabeza, y cada vez tiene mejores adaptaciones y menos barreras. Creo que algunas zonas de ocio se pueden mejorar, ya que en algunos lugares, por motivos de espacio, nos han negado la entrada a ciertos establecimientos”.

El espíritu de superación de este joven, así como su humildad, son incuestionables, y se considera un privilegiado por poder practicar este deporte que le apasiona. Cuando ve los sueldos disparatados que perciben algunos deportistas se escandaliza, porque “tanto dinero, a veces, te hace perder humanidad y te cambia como persona, aunque la culpa no es de ellos, sino de quién lo paga y de los medios de comunicación, que se ceban con unos deportes y olvidan completamente otros. Existen grandiosos deportistas paraolímpicos a los que nadie ayuda. Nosotros no podemos quejarnos, pues tenemos que estar agradecidos a Polaris World por su apoyo, pues no todo el mundo puede decirlo”.

Jesús Romero es una persona sensibilizada con todos los problemas sociales, pues no en vano está culminando sus estudios de Trabajo Social. Además, le enriquece empaparse de cultura, ya sea leyendo, a través del cine o Internet. Domina la lengua inglesa, debido -entre otras cosas- a que se trata de alguien que ha viajado por todo el mundo. Es más, lo practica a menudo con su compañero y amigo, el internacional australiano Darren Skuse.

A pesar de divertirse mucho practicando baloncesto, al cual confiesa deberle mucho, piensa que cuando haya completado una dilatada carrera, y él lo considere oportuno, será el momento de dedicarse a otra cosa. Para entonces, espera ejercer como trabajador social y ayudar a los que lo necesiten: “Me gustaría que abarcase al mundo de los discapacitados, porque lo conozco de cerca. Así podré ayudar a chavales para que sigan mi camino, abriéndoles las puertas del deporte, del baloncesto y de la vida”.

Romero desea mandar un mensaje a esas personas con discapacidad que se encuentran hundidas física y anímicamente, sin motivaciones por las que vivir. Dice así: “Sin duda, animo a todas estas personas a realizar actividades, por ejemplo, el deporte, ya no sólo porque compites, te entretienes, vives con personas que tienen los mismos problemas, con más y con menos dificultades que tú, y te das cuenta que la vida es un regalo y cada día hay que aprovecharlo. Hay que seguir para adelante, no debéis hundiros”. Sin lugar a dudas, estamos ante un gran deportista, pero sobre todo, sólo hay que hablar unos segundos con él para reconocer que se trata de una gran persona.
fuente

Polaris World C.B. Murcia